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miércoles, 6 de enero de 2010

El Poeta y La Frustrada Existencia


Los poemas se deshacen en la mano del poeta, por miedo a echarlos a perder, su trabajo al cual le dedicó sus mas sinceras lagrimas, sus mas profundos sentimientos y esas miles de horas de desvelo, se dejan morir al dejar la pluma caer y el viento arrancar con soplidos sus hojas hasta perderse en la inmensidad del pueblo. Un pueblo tan pequeño como la vida propia, pero a su vez tan lleno de aventuras y conflictos como el mismo poeta, como sus mismos poemas.

Tan trillada la famosa frase “cada cabeza es un universo” pero a su vez tan cierta, nacimos con un saco gigantesco lleno de virtudes, habilidades y poco a poco y aunque parezca mentira a medida que vamos creciendo y aprendiendo cosas nuevas, dejamos morir todas estas virtudes, habilidades y en otras palabras dejamos la pluma caer. En muchos casos por presiones de nuestros seres queridos. La familia, ya que a muchos nos enfocaron que las mejores habilidades son las que producen algún beneficio económico y no en lo que realmente somos buenos, también en muchos otros casos desistimos de nuestras habilidades, virtudes por copiar modelos sociales plantados con una semilla que va mas allá de muchas generaciones familiares. Modelos desde lo mas simple o africano hasta modelos inculcados, rayando en lo caníbal, pasando por los cabellos rubios de John y los bustos plásticos de Natalia.

Es que si nos ponemos a ver cada patrón que tenemos establecido en nuestro paisaje son prototipos copiados de algún lado y al final quedamos nosotros con lo que somos y lo que alguna vez fuimos, un niño, un ridículo adolecente y un frustrado adulto, aunque el 97% de la población lo niegue, por simplemente ponerle un número.

El poeta siguió caminando tratando de buscar una nueva ocupación, ya que su temor a echar a perder sus poemas iba mas allá de las fronteras del temor, era también algo de hambre, algo envidia, algo de rencor, de aventura y de superación o puede ser también algo que le diera la famosa estabilidad económica, algo que aportara a su hogar los tres golpes. Decidió cancelar su vida de poeta de una vez por toda y empezar una vida nueva, pensó que esa noche dormiría pero al día siguiente iría a tocarle la puerta a cada una de las personas que conocía. Esa noche preparó su mejor traje, lustro sus mejores zapatos porque al día siguiente, la suerte le iba a cambiar.

Mientras arreglaba sus herramientas de presentación para conquistar al mundo, pensaba y se hacia una imagen de lo que esperaría al salir el sol, imagino los jardines floreados, con personas amables la ciudad a espera de sus palabras y al segundo acto, la llave que lo llevaría al “éxito”. Lo imaginó tal como lo hubiera plasmado en una de sus prosas y así fue que cerró los ojos y se dejó llevar por la pandilla de los sueños y el subconsciente.

Al día siguiente se levanto más temprano que nunca, preparó el café como de costumbre, se fumó un cigarro y leyó su cerrado y olvidado libro de poemas, leyó un par y con cara de desconfianza y decepción, se llenó de valor, se vistió y salió a la calle. Hizo como cualquier persona ordenada, una lista de prioridades y priorizo sus principales habilidades, no eran muchas ya que por toda su vida se dedico a escribir poemas y empezó. El primer lugar que visito fue el periódico del pueblo, llegó con el encargado y le mostró su hoja de vida, el encargado le preguntó – ¿Que posición te interesaría? Y el poeta le respondió – Columnista. El encargado lo puso a escribir y al ver que sus escritos tenían forma de poemas le negaron el trabajo. Dios primero y con su primera decepción el poeta decidió buscar un trabajo como profesor debido a que consideraba que tenía un gran dominio de ortografía, gramática y conocimiento de palabras decidió buscar trabajo en la escuela de la localidad. Cuando llegó a la escuela, tal y como la primera vez, el poeta mostró su hoja de vida y el encargado le pregunta – ¿Aspira a ser Profesor?, dígame, aparte de poeta y del dominio de sus herramientas como tal, tiene algún dominio de matemáticas, ciencias naturales, etc. El poeta le respondió con un rotundo NO, puesto a que toda su vida la dedico a los poemas y no sabia hacer nada mas que eso.

Con la segunda decepción bajo el brazo el poeta decidió buscar trabajo en un tercer lugar, esta vez y con la desesperación entre ceja y ceja, decidió ir a las oficinas de correo donde fue contratado al tiro. Su función simplemente era sellar todas las cartas que salían y entraban al pueblo. El poeta quedo contento puesto que era su primer trabajo en toda su vida.

Los primeros días en la oficina de correo fueron agradables y motivados a medida que pasaron, las semanas, meses y años el trabajo se volvió monótono, aburrido y desagradable y es que tiene lógica o por lo menos para el poeta y Karl Marx. Y es normal son los gajes del oficio, pero en el fondo el poeta se sentía seguro, estaba en un lugar donde recibía cada quince días una remuneración económica, la mismas que hablaban sus padres, la misma que hablaban sus abuelos, la misma que comentaban en el pueblo.

Y es que ser poeta en un pueblo tan pequeño, tan cegado, nos llena de esas sensaciones llamadas “pecados” y echarle la culpa a alguien o a algo seria caer en el mismo error de siempre, catalogar, señalar a alguien y no vernos a nosotros mismo, pero al final todo tiene sentido, es la vida en si, plena y sabia vida.

Cuando la monotonía reina nuestras vidas y no nos atrevemos a tomar aquellas decisiones que en su momento resultan ser las mas correctas pero cuando pasa el tiempo se tornan erróneas y entonces nos ponemos a ver en que hemos fallado ya el bandido tiempo se habrá robado nuestras etapas y momentos mas productivos y es justamente ahí cuando nos volvemos sabios llegamos a aquella “edad dorada”, la vejez y tratamos que los mas pequeños no cometan los errores que cometimos, porque ya lo que domina nuestras vidas es la actriz principal de nuestra obra, la muerte.

El poeta, trabajó en el correo hasta que se jubiló, la vejez había llegado a su cuerpo, mente y alma, la muerte se acercaba seguidamente con pasos certeros. Una vez y ya en su vejez, viviendo de cuotas que llegan cada quince días y utilizando un seguro social mas seguro que social, el poeta retomó sus poemas y siguió escribiendo, pero a diferencia de antes, cada día la tinta que escribía sus poemas y su historia se iba acabando, hasta que una noche de invierno la muerte tocó a la puerta del poeta, lo tomó por la mano y sin dar mayor detalle se lo llevó.

Sin lágrimas, sin muchas personas, sin mucho lujo despidieron el cuerpo del poeta una tarde lluviosa. En su despedida, un muchacho que pasaba por ahí sin talento y con ganas de escribirle al mundo se topó con el entierro, se escabulló entre las pocas personas y entre empujones, palabras y rezos se encontró con el libro de poemas que había dejado como única herencia el viejo poeta, lo leyó y lo tomó como si fuera suyo.

Llegó con el libro de poemas al periódico donde le negaron el trabajo al poeta y empezó a publicar como suyos los poemas que se encontraban en el libro, por suerte o desgracia, fue aplaudido por las personas de aquel pequeño pueblo. Fue tanta su acogida que dichos poemas lo llevaron a viajar por el país y luego por el mundo haciéndose de fama y dinero, el muchacho creció con la farsa de aquel libro que argumentaba ser suyo y con el tiempo llegó a dictar seminarios y era visto como un héroe en la escuela donde le negaron trabajo al poeta y como si fuera poco, fue ahí en el mismo monótono correo donde el poeta trabajo por años, el que ahora hacia función de centro de acopio de los cheques que le llegaban por las regalías de los poemas del libro y por las cartas que le enviaban de todas las organizaciones literarias del mundo.

Sin duda alguna que el mundo no es para nada justo o será simplemente que no somos justos con nosotros mismos y menos con el mundo, la muerte del poeta fue el nacimiento de la farsa de otro individuo que a cuesta de esfuerzo ajeno aprovecho e hizo de su vida un mejor lugar. El poeta y su muerte, la muerte y la vida, el poeta y el muchacho. Después de todo ¿cuantos poetas?, ¿cuantos libros? y ¿cuantos muchachos habrán en el mundo? sin duda alguna que el mundo y nuestra sociedad esta compuesto por estos tres factores.



En Honor a Tite Curet


Jeansin*World 2010