
Entro y logro encontrar la llave. Tambaleándome y adormecido, después de una muy larga noche, donde hubo un poco de cada ocurrencia, me dedico a llamar a varias damas e interrumpirlas en su descanso de madrugada, pensando que esto es agradable a los oídos de una soñolienta persona.
Voy prendiendo luces y abriendo puertas como si el apartamento fuera el mío, sí, es cierto, estaba abandonado pero había señales que no hace mucho alguien estuvo ahí. Logro encender el aire acondicionado y en plena sala, me quito el pantalón y la camisa, entro al cuarto hasta quedar con mi boxer oscuro que llevaba ese día puesto, sin sabana quedo tendido en aquella cama, obviamente sin extrañar a ninguna otra, porque desde hace mucho no recuerdo el sabor de la mía.
Y ahí estoy, acostado en dicha cama intentando hacer una llama a la misma dama, pero sin respuesta alguna. 4:52 AM según mi ultimo recuerdo de ese día o mejor dicho mis primeros recuerdos del siguiente día, jueves.
Al despertar con el malhumor insaciable que tienen los despertares de resaca, me volteo y son las 2 y algo de la tarde, reviso mi insoportable celular y con el unas muchas llamadas perdidas, padre, madre, hermanos, amigos, jefe, secretaria. Es ahí cuando vienen ese remordimiento de conciencia - ¿Qué Mierda hice? Me volteo y le doy la espalda a dicho artefacto y decido dormir unas cuantas horas más. Son esos momentos donde no te importa el mundo, solo quieres sentirte mejor, sin ánimos y sin pensamientos se decide volver a dormir.
Pese a tener el aire acondicionado encendido, el fogaje sofocante que trae las tardes, llenaba mi cuerpo de una inmensa calor, con alguna fuerza mayor me levanto de esa incomoda y desarreglada cama.
En pie las cosas no son mejores, recibo una llamada de mi pobre madre preocupada, le comento que me quede a dormir en un cuarto que había rentado, comentó – ¿todo esta bien? Y le respondí – Tranquila, Mamá solo me tome un par de cervezas de mas. al decir esas palabras sentí que me había quitado un gran peso de encima, pero fue el principio de una gran pesadilla, decidí quedarme en aquel apartamento a meditar, aunque en realidad hice todo menos eso, el hambre y la “goma”, eran mucho mas fuerte que mi torturado cuerpo, un ataque de ansiedad1.0 invadió mi cuerpo sin saber que hacer, quería salir corriendo pero no hallaba como, quería comer y decido que es momento de una deliciosa pizza, abro mi cartera y tengo unos justos $7.00 dólares. Suficientes para ordenar una pizza, alzo el teléfono y me doy cuenta que no tiene tono y obviamente, no caminaría unos kilómetros para ir a conseguirla ya que lo mas probable sea que me desmaye en el intento.
Me asomo por una empolvorada ventana y veo que hay una tienda a unos cuantos metros de donde me encontraba es ahí cuando decido ir hacia ella. al llegar, no fue mucho lo que pude comprar, una lata de jamonilla, dos sopas instantáneas y dos litros de soda de fresa.
Al regresar al apartamento me percato que hay un televisor muy grande por cierto y con cable pero al encenderlo me doy cuenta que solo agarra canal 2 y sin audio, me enfoco en preparar mi sopa a las 6 PM y ver noticias sin audio, vaya odisea.
Entre dolor de cabeza y viviendo una pesadilla de carne y hueso, me tiro en la desarreglada cama a ver el techo. Y me quedo dormido una vez más y mientras esto ocurre la noche cae, enterrando un día que no debió existir.
Me levanto, después de haber dormido quizás unas dos horas y me dedico a presionar unos botones en el televisor hasta que finalmente logro conseguir señal de cable y audio, no se si era legal o ilegal pero ya tenia cable, me tiendo nuevamente a la cama y con el televisor encendido empieza a invadir mi cuerpo un miedo escalofriante mientras se dibujan sombras entre las cortinas y se escuchan ruidos del otro lado de ellas. Me levanto de aquella incomoda cama, semidesnudo y corro hacia el baño, me meto en la ducha y mientras me baño un millón de pensamientos invaden mi cabeza me pregunto: - ¿Serán Fantasmas?, ¿Serán ratones?, ¿Algún vecino? fue el baño mas rápido de mi vida, salgo del baño y sin tener nada mas de ropa que mi camisa blanca, mi pantalón y mis medias y aquel boxer, todo esto, usados del día anterior. Decido acostarme con el mismo boxer que tenia, igual, pensaba “solo es por esta noche”.
Esa noche y recuerdo bien me quede viendo noticias y algún programa de comedia que encontré en algún canal hasta la 1 AM es ahí que decido dormir, ya que al día siguiente tendría que continuar con mi vida, ya que existe una familia, un trabajo, una vida que continuar y que seguir viviendo.
VIERNES (SEXTA-FEIRA)
Abro mis ojos, 7:14 AM el día que tenía planeado continuar con mi vida, me agarra de la forma mas engañosa y dolorosa posible, mis ojos estaban empañados, con lagrimas que pedían derramar sangre, pero eran tan transparentes y cristalinas con un toque de sal que me era imposible ver. Por otro lado mis fuerzas eran nulas y un sentimiento de culpa rondaba mi alma y cabeza, lo que hacían que quisiera volver a dormir y ver si el sueño olvidaba todo lo que estaba pasando, en ese momento no podía dejar de pensar en la cara de todas esas personas a la cual quería tanto y por otro lado, a la de todos esos monstruos de los cuales están dominando mi cuerpo y mente, fue ahí que me di cuenta: ¡EL VOLVER A CAER!
Lo primero que pensé fue en todos esos “te lo dije” y luego pensé en los genios de una montaña, sentí que los había defraudado y peor aun, me había defraudado yo mismo. Volví a pensar en mi y entre mas pensar en mi, mas defraudado me sentía. Llegan por ahí, al comité, esos pensamientos de acabar con todo en un preciso momento, pero no se si fue la cobardía o el amor por la vida que me bloquea dichos pensamientos. Es ahí, cuando realizo que así, no podía continuar mi vida, que ese viernes no podía seguir caminando o por lo menos no de esa forma, cierro los ojos y dejo de pensar y caigo de vuelta al mundo del subconsciente.
Me parecía extraño, en mis sueños todo era igual que en mi realidad, confusa y es que el hecho de no saber que va a pasar mañana a cualquiera le desespera, el hecho de que no sabes que hacer con esa carga tan digna pero que en ciertos momentos se hace tan pesada, me incrustaba mas incertidumbre y mas irrealidad.
Nuevamente y quizás lo mejor que pude hacer para eliminar esas lágrimas de mi cara, fue darme la vuelta y volver a dormir.
Pasaron las horas y al despertar me di cuenta que tan aburrida es la televisión en las tardes, el calor infernal volvió a invadir mi cuerpo, me bañe y me volví a poner la misma ropa de hace dos días atrás, después de una media hora intente salir de aquel odioso apartamento pero al abrir la puerta un miedo que jamás en mi vida había sentido se apodero de mi cuerpo y la ansiedad le siguió, nuevamente volví a quedarme en el punto en donde no sabia que hacer. Me quede mirando por la venta a todas esas personas que caminaban por la calle, personas las cuales ninguna me conocía y por ende a ninguna le importaría pensé, - ¿Donde esta mi familia?, ¿Donde están mis amigos?, ¿Porque no aparecen? y mi vista se oscureció como quien apaga las luces de un cuarto, así de repente.
Pasando los minutos me senté en un viejo sillón, me mire en un espejo y encendí el televisor quizás para sentirme acompañado, intente dejar de pensar en personas, ángeles, dioses y leones y me enfoque en verme en el espejo, definitivamente no era yo. Creo que un conjunto de factores, añadiéndole a la soledad inmensa que rodeaba mi área hacen que un simple y reflejante espejo diga tantas verdades de un rostro y haga el mejor cuento de hadas.
El espejo, el televisor, el ruido de a anciano del aire acondicionado y los sonidos de un rectangular celular era mi única compañía del otro lado de la esquina, están los monstruos que rodeaban mi mente, mi frustración, las cortinas, la lata de jamonilla y los $2.25 que habían en mi cartera, adjuntando al arbitro, la transformista soledad y un miedo enmascarado, se juntaban en el cuadrilátero y en el medio yo.
Pasaron los minutos y logró llegar una paz traicionera, que me pudo tranquilizar, en poco tiempo se hicieron las 5 PM y decidí comerme aquella lata de jamonilla, por suerte guardo, tal como en “aprueba de todo” al mejor estilo de Bear Grylls, una cuchilla la cual me sirvió para abrir la lata y a su vez cortar la jamonilla, encontré en una gaveta una plancha para cocinar y empecé a preparar mi única comida, eso mas un vaso de agua fue justo lo que necesitaba para seguir viviendo, por mi mente nunca pasó que era viernes ya que inconcientemente lo bloqueé para evitar sentirme peor, pronto volvió la noche y con ella sus tenues sombras, los ruidos y la melancolía.
Noche de viernes, tan rara y caótica encerrado en mi propia cárcel en un territorio que para mi era desconocido, pero a su real vez así lo decidí yo, así lo decidió el destino. Recuerdo que esa noche sentí la algarabía que tiene que tienen los viernes, en aquel cuarto de ese lugar, se escuchaban las botellas caerse, las risas de la calle, las peleas del callejón, el borracho pisando el acelerador y el perro cansado que no para de ladrar. Yo entre el sueño, las horas, la soledad y la confusión no trataba de mirar a las cortinas, ni las paredes para simplemente no volver a sentir el miedo inmenso que brindaban las sombras, fue ahí que entre pensamiento y pensamiento el sueño me venció. Fue una noche larga, me levantaba cada dos horas y a medida que iba amaneciendo era a cada hora, recuerdo haber soñado con mi familia y que todo estaba bien a su vez con mi abuelo, el cual tengo muy pocos recuerdos con el pero aparecía en mi sueño como si fuera una pieza clave en mi vida, quizás mi subconsciente me quería decir algo o quizás era el, justamente el, el que me quería decir algo y estoy a punto de creerlo.
LOS MUERTOS HABLAN (SABADO-SAMEDI)
La mañana del sábado no era diferente a la mañana del viernes, volvió la misma desesperación y la misma agonía que sentía 24 horas atrás y es que ya estaba convencido que no estaba bien. Estaba pasando por la peor crisis emocional que había pasado en toda mi vida y ahí estaba despojado de todo principio, valor y fortaleza, semidesnudo, con frío en una cama a la cual me hacia todo menos acurrucarme, desesperado con miedo y ansioso queriendo hacer algo pero sin saber ¿Qué? Buscándole explicación a algo que era simple y no lo quería ver y claro, el sentimiento de culpa seguido con la frustración de que hay una enfermedad con la cual tengo que vivir toda mi vida.
Empecé a contar mis opciones, desde la mas difícil y tormentosa hasta la mas fácil y es que en realidad todas eran fácil solo faltaba la voluntad y la fuerza. Entre dichas opciones que iban desde abrir la maldita puerta y enfrentarme a mis monstruos sin importar que, hasta simplemente respirar hasta que mi cuerpo llegara al final de mis días, tendido en una cama, como un inútil cobarde.
Después de un par de horas decido hacer una llamada la cual no me sirvió de nada ya que la cobardía me volvió a ganar, pero de cierto modo aliviano la carga, en el transcurso de las horas no podía dejar de ver la ventana esperando a que alguien abriera la puerta diciéndome – ¡Aquí estabas¡ ven, yo te voy a ayudar. Pero nunca sucedió.
Me volví a mirar en el espejo y estaba mucho mas delgado de cómo llegue pero me veía pálido y sin ánimos, mientras que una voz en mi cabeza me repetía sin parar – tu no eres así, ¿Qué pasa?, ¿Qué haces? volví hacer otra llamada para simplemente pedir perdón, me llene de fuerzas y lo hice, ahora que lo pienso, este fue el primer paso y probablemente la primera acción valiente que hice en días. Nunca recibí respuestas, tampoco las esperaba recibir. Volví a ver televisión y trate de dejar de pensar, aun sin ánimos y desmoronado pero estaba mas tranquilo, recuerdo que vi algo que hasta me saco una carcajada, no creí que estaba mejorando si no todo lo contrario, quizás me estaba acostumbrando a ver las cosas en una encrucijada, entre el abismo y la muerte, me estaba volviendo en lo que siempre odie ser.
Entre segundos y minutos volvió a llegar la tarde, no tenía más nada que comer, nuevamente me puse mi ropa del miércoles y salí a comprar más soda, dos sodas de fresa. Camine no mas de 500 pasos y volví al apartamento, sudado y exhausto, me tome las dos latas de soda y me entretuve viendo televisión y jugando con un libro de Sudoku que encontré entre varios libros que habían por ahí. En ese trayecto del día pensé en muchas personas, en muchas que quiero, en otras que me hicieron daño y al final pensaba en mí, me imagine que estarían haciendo y me volví a ver a mí.
Esa tarde me acorde nuevamente de mi difunto abuelo con el cual había soñado la noche anterior y recuerdo que le dije – si me escuchas, por favor guíame a hacer lo correcto. Otra vez y como de sorpresa cayo la conocida noche y con ella su carnaval de sombras, sonó el celular al cual no sentía ánimos de contestar y sonó y volvió a sonar, sonó Tanto que opte por apagarlo. Necesitaba estar solo, necesitaba hacer un plan porque ya me estaba hartando de sentirme así, por primera vez en días, sentía que un pensamiento cuerdo llegaba a mí, pensé y pensé, sin llegar a ningún lado, al final me dije – Esta historia mejor la decido en la mañana.
Esa noche de sábado no duro mucho, sentía un cosquilleo en mi cuerpo, por el cual a mitad de mi primer sueño me levante y me volví a bañar o no recuerdo bien si fue mi primer baño del día, en fin cuando salí del baño, me volví a acostar y sentí la cama mas incomoda que nunca pero poco a poco se fueron poniendo pesado mis parpados y el sueño volvió a reinar. Dormí tranquilo como un bebe, como si yo supiera que vendrían días mejores y volvieron a morir otras 24 horas.
SORTEO DE ORO DOMINICAL
Hay cosas las cuales no me siento muy orgullos de haberlas hecho, pero al final de todo, las hice y no me arrepiento. Son las pizcas de error que llevo en mi vida, añadiéndole un poco de defectos de carácter y errores de nacimiento los que me hacen ser un ser humano, una persona común y corriente, un héroe para algunos, un idiota para otros, un cualquiera mas o cualquiera menos en una transitada avenida, ser masa y energía, en fin ser persona.
1
2
3
¡BAM!
Mis primeras percepciones fueron alegres, un sonido de un gallo cantando, el viejo aire se había apagado a mitad de la noche y ni siquiera me había percatado, me levante por el lado izquierdo de la cama, abrí la ventana y lo primero que pensé fue en la solución a mi dilema con el cual me había acostado.
Los primeros 25 minutos de ese día, no se porque, me daban la sensación de estar en alguna provincia del interior. Saludablemente fue un buen comienzo del día, decidí hacer una llamada la cual le di vueltas y vueltas desde el primer día, al colgar mi teléfono se descargo y fue hay que tome la decisión y me dije - ¡Me largo, me voy de aquí! Había recuperado algo de mis ánimos perdidos en alguna cantina, bar o en la casa de algún “traficante de golosinas”. Me bañe, me puse la misma ropa de siempre, una camisa blanca que parecía verde, un pantalón azul que no tenia presencia, unos zapatos negros llenos de lodo y el mismo boxer multiuso.
Aquella mañana se fue rápida, una vez mas salido del baño con mi ropa “super-usada” pero que la sentía nueva y llena de vida. Decidí arrancar motores y empezar mi travesía, deje todo en orden tal y como estaba, quizás hasta mejor y camine hacia la puerta, una vez en ella, decido abandonar la depresión y volvió aparecer el miedo y no pude salir, me senté en el sillón cubierto por una manta y me vi en aquel espejo, reflexioné en cada momento que pase en ese sitio, lo vi de lado a lado y me vi a mi en cada rincón en el que estuve cabizbajo y deprimido, en ese momento una nueva lagrima partió de mi ojo y rodó por mi mejilla, la vi en el espejo como se desvanecía lentamente hasta que caía en el vacío del piso y remojaba el polvo que había en el. Fue ahí que me hice la mas sincera pregunta de todas - ¿DE QUE VALIO TODO ESTO? No podía dejar que tanto miedo, dolor y sufrimiento se fuera en vano y recordé como era mi vida antes del miércoles, como era mi vida hace un año y como lo fue hace quince años. Me acosté nuevamente en la cama y de pronto empezó a llover.
Me quede tres horas exactas mirando al techo y recordando cada pasaje, tratando de buscarle una respuesta a mi pregunta. Me vi de niño como era tímido y callado, me vi cuando probé mi primera cerveza, cuando fui a Hawaii por el amor a una novia, cuando le di mi primer beso a una niña, cuando enfrente a Papá y a Mamá por saber una verdad, cuando me compre mi primera guitarra, la graduación de secundaria, cuando me enamore, cuando batalle con todos esos monstruos en una montaña, en fin, recorrí cada etapa recordando lo bueno, lo malo y lo feo hasta que llegue al 13 de marzo del 2007 aquel miércoles, recordé exactamente como me sentía. Sí, estaba muy confundido de mi mismo, sentía que era el maestro de la vida las palabras de aquel viejo sabio de la montaña, Don Vidal y sus palabras exactas que se oían repicando mi cabeza como redoblante – “El exceso de confianza, es dañino”. Fue ahí que comprendí que todos somos vulnerables a las recaídas, no hay garantía alguna y vinieron a mi cabeza un coro inmenso que me decía - ¡Si Nos Recuperamos! y analice, que ya conocía el camino así que levantarme deberá ser mas fácil, volvía a pensar en otra enseñanza del mismo viejo sabio maestro que decía – “Si haces las cosas bien, todo saldrá bien”. y fue exactamente lo que necesitaba recordar.
Decido encender el televisor y al encenderlo me di cuenta que fui capaz de hallar cable en el, cuando no lo había, me senté a esperar que escampara, vi el televisor y en el la lotería, pensé que para alguien hoy es su día de suerte y para mi es un día de fuerzas por ende la suerte la tengo garantizada, ya que no es cuestión de suerte sino de quien tenga las bolas mejor puestas, luego vi un partido de fútbol y cuando termino de llover me fui a luchar contra esos monstruos que me arrinconaron por todos esos días, decidí que si iba a correr sangre, asegurarme que no fuese la mía, que mi futuro iba a ser mejor dependiendo de las buenas o malas decisiones que tendría que tomar desde ese domingo a las 4:00 PM en adelante y si volvía a caer, recordar de donde vengo y siempre tener claro hacia donde quiero ir, yo soy el que decido, yo soy el que siento y estoy orgulloso de ello, porque me hace ser humano y me hace ver la vida de una manera diferente tal vez, ya que tengo la dicha que la misma mente que me traiciona a veces, es la misma que me brinda tantas oportunidades y me hace quien soy en realidad.
Con esto claro abrí aquella puerta baje los escalones y empece a caminar, dejando atrás un pasado, lleno de sombras que me hicieron tocar fondo y me hicieron sentir tantas cosas que nunca antes había sentido, ver a la muerte rondar mi cama, a la cual le había apodado lecho de muerte, pasar penurias y tristezas, pero a la vez llevarme a mi hogar tanta sabiduría adquirida, sentir que esos cuatro días fueron exactamente lo que necesitaba para agarrar fuerzas, forjarme y sudar cada acción que haga en el futuro, fue la prueba final para llegar a conocer todo eso que necesitaba conocer de mi y tener claro que después de la tormenta siempre viene la calma, aprender de los errores, recoger la bandera y escalara la cima. Comprendí que cada acción tiene su recompensa y aunque se pudo evitar dolor y sufrimiento es la manera en que necesitaba aprender.
Llegó la nueva remesa de días, el pasado se recuerda pero no se vuelve a vivir.
“Cuanto más mires hacia atrás, más difícil te resultará mirar hacia delante.”
“Dedicado a todos aquellos genios que luchan día a día, el solo por hoy. Esperando a que vengan días mejores y a su vez a todos aquellos que se fueron sin conocer aquellos días.”
Saludos,
jncn
Voy prendiendo luces y abriendo puertas como si el apartamento fuera el mío, sí, es cierto, estaba abandonado pero había señales que no hace mucho alguien estuvo ahí. Logro encender el aire acondicionado y en plena sala, me quito el pantalón y la camisa, entro al cuarto hasta quedar con mi boxer oscuro que llevaba ese día puesto, sin sabana quedo tendido en aquella cama, obviamente sin extrañar a ninguna otra, porque desde hace mucho no recuerdo el sabor de la mía.
Y ahí estoy, acostado en dicha cama intentando hacer una llama a la misma dama, pero sin respuesta alguna. 4:52 AM según mi ultimo recuerdo de ese día o mejor dicho mis primeros recuerdos del siguiente día, jueves.
Al despertar con el malhumor insaciable que tienen los despertares de resaca, me volteo y son las 2 y algo de la tarde, reviso mi insoportable celular y con el unas muchas llamadas perdidas, padre, madre, hermanos, amigos, jefe, secretaria. Es ahí cuando vienen ese remordimiento de conciencia - ¿Qué Mierda hice? Me volteo y le doy la espalda a dicho artefacto y decido dormir unas cuantas horas más. Son esos momentos donde no te importa el mundo, solo quieres sentirte mejor, sin ánimos y sin pensamientos se decide volver a dormir.
Pese a tener el aire acondicionado encendido, el fogaje sofocante que trae las tardes, llenaba mi cuerpo de una inmensa calor, con alguna fuerza mayor me levanto de esa incomoda y desarreglada cama.
En pie las cosas no son mejores, recibo una llamada de mi pobre madre preocupada, le comento que me quede a dormir en un cuarto que había rentado, comentó – ¿todo esta bien? Y le respondí – Tranquila, Mamá solo me tome un par de cervezas de mas. al decir esas palabras sentí que me había quitado un gran peso de encima, pero fue el principio de una gran pesadilla, decidí quedarme en aquel apartamento a meditar, aunque en realidad hice todo menos eso, el hambre y la “goma”, eran mucho mas fuerte que mi torturado cuerpo, un ataque de ansiedad1.0 invadió mi cuerpo sin saber que hacer, quería salir corriendo pero no hallaba como, quería comer y decido que es momento de una deliciosa pizza, abro mi cartera y tengo unos justos $7.00 dólares. Suficientes para ordenar una pizza, alzo el teléfono y me doy cuenta que no tiene tono y obviamente, no caminaría unos kilómetros para ir a conseguirla ya que lo mas probable sea que me desmaye en el intento.
Me asomo por una empolvorada ventana y veo que hay una tienda a unos cuantos metros de donde me encontraba es ahí cuando decido ir hacia ella. al llegar, no fue mucho lo que pude comprar, una lata de jamonilla, dos sopas instantáneas y dos litros de soda de fresa.
Al regresar al apartamento me percato que hay un televisor muy grande por cierto y con cable pero al encenderlo me doy cuenta que solo agarra canal 2 y sin audio, me enfoco en preparar mi sopa a las 6 PM y ver noticias sin audio, vaya odisea.
Entre dolor de cabeza y viviendo una pesadilla de carne y hueso, me tiro en la desarreglada cama a ver el techo. Y me quedo dormido una vez más y mientras esto ocurre la noche cae, enterrando un día que no debió existir.
Me levanto, después de haber dormido quizás unas dos horas y me dedico a presionar unos botones en el televisor hasta que finalmente logro conseguir señal de cable y audio, no se si era legal o ilegal pero ya tenia cable, me tiendo nuevamente a la cama y con el televisor encendido empieza a invadir mi cuerpo un miedo escalofriante mientras se dibujan sombras entre las cortinas y se escuchan ruidos del otro lado de ellas. Me levanto de aquella incomoda cama, semidesnudo y corro hacia el baño, me meto en la ducha y mientras me baño un millón de pensamientos invaden mi cabeza me pregunto: - ¿Serán Fantasmas?, ¿Serán ratones?, ¿Algún vecino? fue el baño mas rápido de mi vida, salgo del baño y sin tener nada mas de ropa que mi camisa blanca, mi pantalón y mis medias y aquel boxer, todo esto, usados del día anterior. Decido acostarme con el mismo boxer que tenia, igual, pensaba “solo es por esta noche”.
Esa noche y recuerdo bien me quede viendo noticias y algún programa de comedia que encontré en algún canal hasta la 1 AM es ahí que decido dormir, ya que al día siguiente tendría que continuar con mi vida, ya que existe una familia, un trabajo, una vida que continuar y que seguir viviendo.
VIERNES (SEXTA-FEIRA)
Abro mis ojos, 7:14 AM el día que tenía planeado continuar con mi vida, me agarra de la forma mas engañosa y dolorosa posible, mis ojos estaban empañados, con lagrimas que pedían derramar sangre, pero eran tan transparentes y cristalinas con un toque de sal que me era imposible ver. Por otro lado mis fuerzas eran nulas y un sentimiento de culpa rondaba mi alma y cabeza, lo que hacían que quisiera volver a dormir y ver si el sueño olvidaba todo lo que estaba pasando, en ese momento no podía dejar de pensar en la cara de todas esas personas a la cual quería tanto y por otro lado, a la de todos esos monstruos de los cuales están dominando mi cuerpo y mente, fue ahí que me di cuenta: ¡EL VOLVER A CAER!
Lo primero que pensé fue en todos esos “te lo dije” y luego pensé en los genios de una montaña, sentí que los había defraudado y peor aun, me había defraudado yo mismo. Volví a pensar en mi y entre mas pensar en mi, mas defraudado me sentía. Llegan por ahí, al comité, esos pensamientos de acabar con todo en un preciso momento, pero no se si fue la cobardía o el amor por la vida que me bloquea dichos pensamientos. Es ahí, cuando realizo que así, no podía continuar mi vida, que ese viernes no podía seguir caminando o por lo menos no de esa forma, cierro los ojos y dejo de pensar y caigo de vuelta al mundo del subconsciente.
Me parecía extraño, en mis sueños todo era igual que en mi realidad, confusa y es que el hecho de no saber que va a pasar mañana a cualquiera le desespera, el hecho de que no sabes que hacer con esa carga tan digna pero que en ciertos momentos se hace tan pesada, me incrustaba mas incertidumbre y mas irrealidad.
Nuevamente y quizás lo mejor que pude hacer para eliminar esas lágrimas de mi cara, fue darme la vuelta y volver a dormir.
Pasaron las horas y al despertar me di cuenta que tan aburrida es la televisión en las tardes, el calor infernal volvió a invadir mi cuerpo, me bañe y me volví a poner la misma ropa de hace dos días atrás, después de una media hora intente salir de aquel odioso apartamento pero al abrir la puerta un miedo que jamás en mi vida había sentido se apodero de mi cuerpo y la ansiedad le siguió, nuevamente volví a quedarme en el punto en donde no sabia que hacer. Me quede mirando por la venta a todas esas personas que caminaban por la calle, personas las cuales ninguna me conocía y por ende a ninguna le importaría pensé, - ¿Donde esta mi familia?, ¿Donde están mis amigos?, ¿Porque no aparecen? y mi vista se oscureció como quien apaga las luces de un cuarto, así de repente.
Pasando los minutos me senté en un viejo sillón, me mire en un espejo y encendí el televisor quizás para sentirme acompañado, intente dejar de pensar en personas, ángeles, dioses y leones y me enfoque en verme en el espejo, definitivamente no era yo. Creo que un conjunto de factores, añadiéndole a la soledad inmensa que rodeaba mi área hacen que un simple y reflejante espejo diga tantas verdades de un rostro y haga el mejor cuento de hadas.
El espejo, el televisor, el ruido de a anciano del aire acondicionado y los sonidos de un rectangular celular era mi única compañía del otro lado de la esquina, están los monstruos que rodeaban mi mente, mi frustración, las cortinas, la lata de jamonilla y los $2.25 que habían en mi cartera, adjuntando al arbitro, la transformista soledad y un miedo enmascarado, se juntaban en el cuadrilátero y en el medio yo.
Pasaron los minutos y logró llegar una paz traicionera, que me pudo tranquilizar, en poco tiempo se hicieron las 5 PM y decidí comerme aquella lata de jamonilla, por suerte guardo, tal como en “aprueba de todo” al mejor estilo de Bear Grylls, una cuchilla la cual me sirvió para abrir la lata y a su vez cortar la jamonilla, encontré en una gaveta una plancha para cocinar y empecé a preparar mi única comida, eso mas un vaso de agua fue justo lo que necesitaba para seguir viviendo, por mi mente nunca pasó que era viernes ya que inconcientemente lo bloqueé para evitar sentirme peor, pronto volvió la noche y con ella sus tenues sombras, los ruidos y la melancolía.
Noche de viernes, tan rara y caótica encerrado en mi propia cárcel en un territorio que para mi era desconocido, pero a su real vez así lo decidí yo, así lo decidió el destino. Recuerdo que esa noche sentí la algarabía que tiene que tienen los viernes, en aquel cuarto de ese lugar, se escuchaban las botellas caerse, las risas de la calle, las peleas del callejón, el borracho pisando el acelerador y el perro cansado que no para de ladrar. Yo entre el sueño, las horas, la soledad y la confusión no trataba de mirar a las cortinas, ni las paredes para simplemente no volver a sentir el miedo inmenso que brindaban las sombras, fue ahí que entre pensamiento y pensamiento el sueño me venció. Fue una noche larga, me levantaba cada dos horas y a medida que iba amaneciendo era a cada hora, recuerdo haber soñado con mi familia y que todo estaba bien a su vez con mi abuelo, el cual tengo muy pocos recuerdos con el pero aparecía en mi sueño como si fuera una pieza clave en mi vida, quizás mi subconsciente me quería decir algo o quizás era el, justamente el, el que me quería decir algo y estoy a punto de creerlo.
LOS MUERTOS HABLAN (SABADO-SAMEDI)
La mañana del sábado no era diferente a la mañana del viernes, volvió la misma desesperación y la misma agonía que sentía 24 horas atrás y es que ya estaba convencido que no estaba bien. Estaba pasando por la peor crisis emocional que había pasado en toda mi vida y ahí estaba despojado de todo principio, valor y fortaleza, semidesnudo, con frío en una cama a la cual me hacia todo menos acurrucarme, desesperado con miedo y ansioso queriendo hacer algo pero sin saber ¿Qué? Buscándole explicación a algo que era simple y no lo quería ver y claro, el sentimiento de culpa seguido con la frustración de que hay una enfermedad con la cual tengo que vivir toda mi vida.
Empecé a contar mis opciones, desde la mas difícil y tormentosa hasta la mas fácil y es que en realidad todas eran fácil solo faltaba la voluntad y la fuerza. Entre dichas opciones que iban desde abrir la maldita puerta y enfrentarme a mis monstruos sin importar que, hasta simplemente respirar hasta que mi cuerpo llegara al final de mis días, tendido en una cama, como un inútil cobarde.
Después de un par de horas decido hacer una llamada la cual no me sirvió de nada ya que la cobardía me volvió a ganar, pero de cierto modo aliviano la carga, en el transcurso de las horas no podía dejar de ver la ventana esperando a que alguien abriera la puerta diciéndome – ¡Aquí estabas¡ ven, yo te voy a ayudar. Pero nunca sucedió.
Me volví a mirar en el espejo y estaba mucho mas delgado de cómo llegue pero me veía pálido y sin ánimos, mientras que una voz en mi cabeza me repetía sin parar – tu no eres así, ¿Qué pasa?, ¿Qué haces? volví hacer otra llamada para simplemente pedir perdón, me llene de fuerzas y lo hice, ahora que lo pienso, este fue el primer paso y probablemente la primera acción valiente que hice en días. Nunca recibí respuestas, tampoco las esperaba recibir. Volví a ver televisión y trate de dejar de pensar, aun sin ánimos y desmoronado pero estaba mas tranquilo, recuerdo que vi algo que hasta me saco una carcajada, no creí que estaba mejorando si no todo lo contrario, quizás me estaba acostumbrando a ver las cosas en una encrucijada, entre el abismo y la muerte, me estaba volviendo en lo que siempre odie ser.
Entre segundos y minutos volvió a llegar la tarde, no tenía más nada que comer, nuevamente me puse mi ropa del miércoles y salí a comprar más soda, dos sodas de fresa. Camine no mas de 500 pasos y volví al apartamento, sudado y exhausto, me tome las dos latas de soda y me entretuve viendo televisión y jugando con un libro de Sudoku que encontré entre varios libros que habían por ahí. En ese trayecto del día pensé en muchas personas, en muchas que quiero, en otras que me hicieron daño y al final pensaba en mí, me imagine que estarían haciendo y me volví a ver a mí.
Esa tarde me acorde nuevamente de mi difunto abuelo con el cual había soñado la noche anterior y recuerdo que le dije – si me escuchas, por favor guíame a hacer lo correcto. Otra vez y como de sorpresa cayo la conocida noche y con ella su carnaval de sombras, sonó el celular al cual no sentía ánimos de contestar y sonó y volvió a sonar, sonó Tanto que opte por apagarlo. Necesitaba estar solo, necesitaba hacer un plan porque ya me estaba hartando de sentirme así, por primera vez en días, sentía que un pensamiento cuerdo llegaba a mí, pensé y pensé, sin llegar a ningún lado, al final me dije – Esta historia mejor la decido en la mañana.
Esa noche de sábado no duro mucho, sentía un cosquilleo en mi cuerpo, por el cual a mitad de mi primer sueño me levante y me volví a bañar o no recuerdo bien si fue mi primer baño del día, en fin cuando salí del baño, me volví a acostar y sentí la cama mas incomoda que nunca pero poco a poco se fueron poniendo pesado mis parpados y el sueño volvió a reinar. Dormí tranquilo como un bebe, como si yo supiera que vendrían días mejores y volvieron a morir otras 24 horas.
SORTEO DE ORO DOMINICAL
Hay cosas las cuales no me siento muy orgullos de haberlas hecho, pero al final de todo, las hice y no me arrepiento. Son las pizcas de error que llevo en mi vida, añadiéndole un poco de defectos de carácter y errores de nacimiento los que me hacen ser un ser humano, una persona común y corriente, un héroe para algunos, un idiota para otros, un cualquiera mas o cualquiera menos en una transitada avenida, ser masa y energía, en fin ser persona.
1
2
3
¡BAM!
Mis primeras percepciones fueron alegres, un sonido de un gallo cantando, el viejo aire se había apagado a mitad de la noche y ni siquiera me había percatado, me levante por el lado izquierdo de la cama, abrí la ventana y lo primero que pensé fue en la solución a mi dilema con el cual me había acostado.
Los primeros 25 minutos de ese día, no se porque, me daban la sensación de estar en alguna provincia del interior. Saludablemente fue un buen comienzo del día, decidí hacer una llamada la cual le di vueltas y vueltas desde el primer día, al colgar mi teléfono se descargo y fue hay que tome la decisión y me dije - ¡Me largo, me voy de aquí! Había recuperado algo de mis ánimos perdidos en alguna cantina, bar o en la casa de algún “traficante de golosinas”. Me bañe, me puse la misma ropa de siempre, una camisa blanca que parecía verde, un pantalón azul que no tenia presencia, unos zapatos negros llenos de lodo y el mismo boxer multiuso.
Aquella mañana se fue rápida, una vez mas salido del baño con mi ropa “super-usada” pero que la sentía nueva y llena de vida. Decidí arrancar motores y empezar mi travesía, deje todo en orden tal y como estaba, quizás hasta mejor y camine hacia la puerta, una vez en ella, decido abandonar la depresión y volvió aparecer el miedo y no pude salir, me senté en el sillón cubierto por una manta y me vi en aquel espejo, reflexioné en cada momento que pase en ese sitio, lo vi de lado a lado y me vi a mi en cada rincón en el que estuve cabizbajo y deprimido, en ese momento una nueva lagrima partió de mi ojo y rodó por mi mejilla, la vi en el espejo como se desvanecía lentamente hasta que caía en el vacío del piso y remojaba el polvo que había en el. Fue ahí que me hice la mas sincera pregunta de todas - ¿DE QUE VALIO TODO ESTO? No podía dejar que tanto miedo, dolor y sufrimiento se fuera en vano y recordé como era mi vida antes del miércoles, como era mi vida hace un año y como lo fue hace quince años. Me acosté nuevamente en la cama y de pronto empezó a llover.
Me quede tres horas exactas mirando al techo y recordando cada pasaje, tratando de buscarle una respuesta a mi pregunta. Me vi de niño como era tímido y callado, me vi cuando probé mi primera cerveza, cuando fui a Hawaii por el amor a una novia, cuando le di mi primer beso a una niña, cuando enfrente a Papá y a Mamá por saber una verdad, cuando me compre mi primera guitarra, la graduación de secundaria, cuando me enamore, cuando batalle con todos esos monstruos en una montaña, en fin, recorrí cada etapa recordando lo bueno, lo malo y lo feo hasta que llegue al 13 de marzo del 2007 aquel miércoles, recordé exactamente como me sentía. Sí, estaba muy confundido de mi mismo, sentía que era el maestro de la vida las palabras de aquel viejo sabio de la montaña, Don Vidal y sus palabras exactas que se oían repicando mi cabeza como redoblante – “El exceso de confianza, es dañino”. Fue ahí que comprendí que todos somos vulnerables a las recaídas, no hay garantía alguna y vinieron a mi cabeza un coro inmenso que me decía - ¡Si Nos Recuperamos! y analice, que ya conocía el camino así que levantarme deberá ser mas fácil, volvía a pensar en otra enseñanza del mismo viejo sabio maestro que decía – “Si haces las cosas bien, todo saldrá bien”. y fue exactamente lo que necesitaba recordar.
Decido encender el televisor y al encenderlo me di cuenta que fui capaz de hallar cable en el, cuando no lo había, me senté a esperar que escampara, vi el televisor y en el la lotería, pensé que para alguien hoy es su día de suerte y para mi es un día de fuerzas por ende la suerte la tengo garantizada, ya que no es cuestión de suerte sino de quien tenga las bolas mejor puestas, luego vi un partido de fútbol y cuando termino de llover me fui a luchar contra esos monstruos que me arrinconaron por todos esos días, decidí que si iba a correr sangre, asegurarme que no fuese la mía, que mi futuro iba a ser mejor dependiendo de las buenas o malas decisiones que tendría que tomar desde ese domingo a las 4:00 PM en adelante y si volvía a caer, recordar de donde vengo y siempre tener claro hacia donde quiero ir, yo soy el que decido, yo soy el que siento y estoy orgulloso de ello, porque me hace ser humano y me hace ver la vida de una manera diferente tal vez, ya que tengo la dicha que la misma mente que me traiciona a veces, es la misma que me brinda tantas oportunidades y me hace quien soy en realidad.
Con esto claro abrí aquella puerta baje los escalones y empece a caminar, dejando atrás un pasado, lleno de sombras que me hicieron tocar fondo y me hicieron sentir tantas cosas que nunca antes había sentido, ver a la muerte rondar mi cama, a la cual le había apodado lecho de muerte, pasar penurias y tristezas, pero a la vez llevarme a mi hogar tanta sabiduría adquirida, sentir que esos cuatro días fueron exactamente lo que necesitaba para agarrar fuerzas, forjarme y sudar cada acción que haga en el futuro, fue la prueba final para llegar a conocer todo eso que necesitaba conocer de mi y tener claro que después de la tormenta siempre viene la calma, aprender de los errores, recoger la bandera y escalara la cima. Comprendí que cada acción tiene su recompensa y aunque se pudo evitar dolor y sufrimiento es la manera en que necesitaba aprender.
Llegó la nueva remesa de días, el pasado se recuerda pero no se vuelve a vivir.
“Cuanto más mires hacia atrás, más difícil te resultará mirar hacia delante.”
“Dedicado a todos aquellos genios que luchan día a día, el solo por hoy. Esperando a que vengan días mejores y a su vez a todos aquellos que se fueron sin conocer aquellos días.”
Saludos,
jncn
Jeansin*World 2009








