
Hoy desprendo mis memorias de mi mente sofisticada al ver morir un año más de vida, donde he vivido talentosamente y digo talentosa porque hay que tener talento y un poco de suerte para sobrevivir en este ecosistema, que tiene esencia a todo, pero a su vez lo escribe el destino con tinta de nada.
Justamente y contadas de a pulso recuerdo hace 365 días atrás, 365 inicios, 365 historias, 365 paginas de este libro al que llamo vida, un año, justos doce meses que cautivo el presente y si hoy me preguntaran, hace un año atrás, si me hubiera imaginado lo que iba a vivir, jamás lo creería.
Un año significa el 1.3% de lo que esperamos vivir como personas, un año significa la esperanza que llega o una pagina mas en nuestras vidas, significa el tiempo en donde cumpliremos una meta o saldemos una cuenta, un año es el tiempo en el que las parejas desean seguir cumpliendo o lo que el recién nacido pelea por llegar, un año es la condena de algún antisocial o es una raya mas en la pared para otro, un año es esa vela que compramos en el mercado y ponemos en el dulce la cual soplamos para pedir un deseo, el que probablemente nunca llegara, un año son 365 mañanas, 365 almuerzos, 365 noches, 8760 horas la cual de a poco se desprenden y siguen su conteo hasta llegar breve o tardíamente a otro año.
Años que fácilmente quedan guardados en nuestra mente y otros que de a pocos se olvidan, años que nos han enseñado como caernos y como levantarnos, que nos han enseñado a querer y a olvidar, años en donde hemos conocido estrellas que nos han iluminado, nuestro a veces oscuro trayecto.
He visto cambiar tanto y me han visto cambiar, de ser niño a hombre. He visto como al salir a la calle y ver el cielo las nubes me dibujan animales, cosas y formas y ahora ni siquiera puedo ver aquellas nubes porque una muralla de cemento y ventanas, edificios que parecen acariciar el cielo me impiden jugar con esos algodones aéreos.
Vi como mi perro crecía a mi par y un buen día murió, sin que yo alcanzara besar a una mujer, luego llego otro perro, el mejor amigo del hombre, el cual me vio en mis peores momentos y me cuido cuando debía pero y exactamente igual que el primero murió cuando mis labios parecían encontrar su semejante compañera.
Han pasado unos cuantos presidentes, todos de diferentes partidos políticos pero parecidos en sus acciones, vi pasar y morir una dictadura, la cual hoy en día es recordada por sus acciones y un "general" que en esta sociedad lo exhiben como un héroe moderno, el cual vemos su cara reflejada en varios carros de este olvidadizo y bello país, a ese dinámico general lo vi hacer pedazos y reprimir a una nación, asesinar a aquellos que lucharon por eliminar la opresión, por hacer correr la sangre en un pueblo que nunca sangró.
Me ha tocado sentarme en esta silla y ver el mundo evolucionar y como arte de magia, cuando me dedique a enfocarme en mi realidad, había evolucionado también. Vi pasar tanta gente al frente mío, vi muchas personas llegar y vi a muchas personas despedirse, algunos para siempre porque el destino le escribió la palabra fin en sus libros y las alarmas de sus relojes sonaron para hacer las maletas e ir a un lugar que dicen aquellos fantasioso que es mejor, el lugar donde todos nosotros llegaremos en el momento en que el destino marque aquel punto final en nuestros libros.
Los años son aquellos capítulos de 365 páginas, algunos muy bien ilustrados y redactados, algunos otros escritos con letras grandes y en doble espacio. Lo sorprendente es que en esta biblioteca la cual lleva el nombre de mundo, hay unos muy buenos libros, algunos llegan a ser best sellers, alguno otros son escritos de una manera tan diferente que son muy poco leídos, pero algo cierto es que todos estos millones y millones de libros son interesantes, como si tuvieran vida propia y es que si tienen vida propia.
Hoy veo como un niño, se me queda mirando y veo en sus ojos, esa inocencia y fascinación que tanto tu al igual que yo tuvimos alguna vez. Dichoso aquellos adultos que mantienen esa gracia y elegancia, toque dotado, por toda la vida, ya que los pensamientos de niño son los mas puros y llenos de felicidad en nuestras vidas, lastimosamente estos mismo pensamientos los vamos perdiendo al priorizar nuevas cosas, años donde he aprendido de todo, pero a su triste vez no sirve de nada.
Años que han servido de experiencia al ver un viejo roble, recostado en una fría cama, roble que formo un criterio a lo largo de sus viejos años y que todavía le cuenta sus anécdotas a los pequeños retoños, que han respirado solo un poco de este dióxido de carbono, aquel viejo roble, que tantas lluvias y tempestades a vivido, hoy al parecer esta cansado de respirar. Unos ojos y un corazón que han vivido tantas historias los veo hoy cansado de estos años, años que se que los ha vivido a su plenitud, porque encontró la manera de volverse inmune a este mundo y sus conflictos, a estas vidas que al parecer están llenas de desazones y piedras, pero en algún momento encontramos la manera exacta de sobrevivir y así sentarnos en estas rocas y ver años, en años pasar.
Ver el rostro de mi abuelo fuerte roble, sabio y lleno de virtudes, y verlo justamente hoy, acostado en aquella cama de este tenue y lleno de historias hospital, me hace pensar justo igual que aquel roble, que en estos años, nos podemos caer, levantarnos, disfrutar y sobre todo vivir, es exactamente un proceso, mi abuelo que alguna vez fue niño, adolescente, hombre y ahora anciano, lo tomo como ejemplo para vivir mis años, años que son mucho menos de un 40% de lo que los libros y teorías esperan que viva.
Años llenos de poesías, amores, dolores y números, sumas, restas, problemas y adversidades, con familia o sin esta, años que cuentan mi culpa y mi mas grande verdad, años que con la tinta sagrada de la nada, escribe día a día, las paginas de mi libro, libro del cual soy el protagonista, solo yo, yo y la nada.
Ver el rostro de mi abuelo fuerte roble, sabio y lleno de virtudes, y verlo justamente hoy, acostado en aquella cama de este tenue y lleno de historias hospital, me hace pensar justo igual que aquel roble, que en estos años, nos podemos caer, levantarnos, disfrutar y sobre todo vivir, es exactamente un proceso, mi abuelo que alguna vez fue niño, adolescente, hombre y ahora anciano, lo tomo como ejemplo para vivir mis años, años que son mucho menos de un 40% de lo que los libros y teorías esperan que viva.
Años llenos de poesías, amores, dolores y números, sumas, restas, problemas y adversidades, con familia o sin esta, años que cuentan mi culpa y mi mas grande verdad, años que con la tinta sagrada de la nada, escribe día a día, las paginas de mi libro, libro del cual soy el protagonista, solo yo, yo y la nada.
Entre etapas de un ser humano, no se si algún día llegue a tener ese trofeo personal, trofeo que algunas mujeres lo cubren con esos tintes para el cabello. Esas canas, trofeo blanco que nos brinda la naturaleza y como por arte de magia todos la logramos obtener, producto para mostrarle al mundo que los años han pasado encima, casualmente sentado en esta misma silla, vuelvo a ver a mi abuelo, veo a mi abuela, a mi madre, a una tía y algunos amigos del hospitalizado, personas que entre sus entrañas, recuerdos y memorias, que llevan guardado un sinnúmero de historias, parte de nuestra patria, parte de sus vidas todo sumado, multiplicado y dividido, dando como resultado una sola palabra, Años...
Dejo de pensar un poco y salgo del cuarto del hospital, me vuelvo a sentar en mi silla especial, silla que ha estado conmigo toda la vida y me vuelvo a ir, veo el horizonte y el sol desvanecerse ante mis ojos, ese sol que solo lo podemos notar a las 6:19 PM, en el fondo la silueta de las montañas, un avión despegando, las luces de nuestro conflictivo canal de Panamá, barrios marginados y barrios prósperos de esta ciudad, árboles que son movidos por una suave brisa que también acaricia mi cabello, las nubes me vuelven a regalar esas formas que me recuerdan cuando era niño y ese viaje que una vez hice por ellas y mientras todo esto sucede siguen pasando los minutos y el sol sigue su camino dándole lugar a la bella luna, 6:26 PM, tres pájaros buscando su rumbo hacia el tropical norte de nuestro país y nuevamente mientras todo ocurre esta sofisticada mente por llamarle de alguna forma vuelve a pensar que estos minutos que llevo aquí sentado, son producto de esta gigantesca paz que llevo adentro aunque sea por unos poco pobres minutos, derepente cae la noche, es hora iluminar nuestra mirada, las luces le quitan la función a la luna, cuya luz quedo rezagada ante estos millones de kilo watts que iluminan mis pasos y encandilan mi vista. Llego y sin avisar esta noche, otra noche mas en mi libro, calvario seguido por la muerte de otro día mas de mi año, año que vera muchas otras noches, muchos otros hospitales, muchos otros aviones, luces, pasillos, personas, personas morir, personas nacer, años que son la base real de lo que llamo vida, años que espero vivir hasta llegar a viejo, años como muchos o como pocos, es simple es básico, son años.
La oscuridad llega a mi pluma y a mi papel y es que hablar de los años es tan complicado porque solo lo puedo contar desde una sola perspectiva. Pero sobre todo, ahora entiendo algo tan simple que tenia en mi cabeza todos estos años. Todo suele ser como los días, empiezan a las 12:00 AM en medio de la oscuridad y mueren a las 11:59 PM medio de la oscuridad, es tan simple como la vida en si. Nacemos de ser un simple y valiente espermatozoide, que es mas chico que la nada, para al final convertirnos en polvo que al tirar al aire ser vuelve nada. 6:52 PM, mi deseo real, personal y verdadero de mi iniciativa, llegan a su final, plasmando un pronto punto en lo que es extenso, pero la noche no me deja escribir más. Es por eso que hablar de los años, me llevaría justamente años, pero y aunque solo sean unas cuantas líneas, las quiero dejar plasmadas, para que duren la inmensidad o la pequeñez de mis justos años.
Saludos,
Jncn
Saludos,
Jncn


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