
Nublado, tenue, confuso, así me siento cuando tu no estas cerca, así me sentí ayer, así me siento hoy, así me sentí el lunes.
Entretengo mis Pensamientos e ideas con un nido de pájaro que veo al salir a esta gris y contaminada calle de esta gran ciudad. Un reloj me indica, que es hora de volver a tomar las riendas de mi vida y quedo nuevamente involucrado en otra actividad, llámese, manejar, pasear, universidad, trabajo, familia, novia, amigos, etc.
Monotonía y tristeza más bien, en una vida que a decir verdad no lleva a ningún lado, pasar cada semana, de puerto en puerto, durmiendo en una hamaca, cocinando para ti y encima convivir día a día, semana a semana, con personas completamente diferentes y extrañas y otras personas que conocemos pero a veces, pareciera que no, lo curioso del caso es que cada semana, se añade mas personajes en nuestra historia y quizás algunas veces perdemos a otras, pero esto es cuestión de aprender.
Y Últimamente he pensado mucho en la palabra soledad…
Soledad endemoniada, porque nadie merece y desea estar solo, solo pero acompañado, solo en el inmenso océano atlántico, solo en el buque, solo pero acompañado con miles de inmigrantes, que al igual que tu, están solos, solos en una tierra que no es mía, solos en un mar que no es de nadie. Solo.
La soledad quizás sea, un arma de doble filo, ya que pese a que nadie quiere estar solo, a veces es hasta necesario y no siempre es malo.
En la soledad encontramos reflexión, silencio, tranquilidad, paz mental y quizás la solución a todos nuestros problemas. Pero del otro lado, no muy lejano también encontramos miedo, tristeza, frustraciones o quizás aquella verdad que duele y simplemente no la queremos aceptar.
Es que este es el punto de la soledad. Estar solo, convertirnos en unidad uno. No depender de nadie para seguir respirando, alcanzar metas, empezar nuevas cosas, finalizarlas inclusive hasta para enamorarse es necesario estar solo, en soledad.
Muchas personas también tienden a utilizar la palabra soledad como un sentimiento, cuando en verdad no lo es, la soledad es un estado físico y mental, sentirse solo no es más que estar solo. Es así de fácil como todo.
Cuando tu no estas cerca, me siento solo y es que estoy solo, me quedo solo con mis sentimientos, solo con mis locuras, solo con mis ganas de estar contigo, me quedo solo, otra vez solo, me quedo solo pero a la vez me quedo conmigo, y es grande, un día gane el privilegio de estar conmigo y ahora veo la soledad como un lugar triste, pero a la vez lleno de puertas, que por simple pereza, no soy capaz de abrirla. Y tomando té, en un rincón hablando conmigo mismo me doy cuenta que llevo una gran tristeza adentro, que quizás sea producto de mi soledad, pero gracias a esa respuesta que encontré yo mismo, me doy cuenta que no es momento para estar triste, porque no me imagino solo y triste. Simplemente seria patético.
Aunque pensándolo bien, creo que lo mas patético es mentirse a uno mismo y no mostrar, aquellas tristezas y a su vez no mostrar la soledad. Mentirse a uno mismo es auto engañarse, es no quererse, es ser deshonesto siempre, porque lo mas importante que debe existir aquí, somos nosotros mismos. Entonces si es patético, no mostrar esos sentimientos de tristeza, culpa, sufrimiento que a veces llevamos.
Todo esto que he escrito aquí me recuerda, a una historia que escuche una vez.
En 1917 existía un muchacho llamado, John. John estaba en busca de su identidad, ya que creció viendo muchas facetas y a muchos personajes, tenia los conocimientos pero le faltaba las vivencias, experiencias y sobre todo, entender como todo esto, podría sacar un producto final al cual, le llamarían John, el no lo sabia y mucho menos lo admitía. En otra escena se encontraba Michelle, una joven demasiado hermosa, ojos miel, cabello castaño, segura al hablar y centro de atracción donde fuera. Como es el destino que se las sabe todas, los cruza en una calle en Wiltshire (condado de Inglaterra situado al suroeste, en el Reino Unido). Se chocan de frente estos dos jóvenes y sale chispas de aquel lugar. El tiempo transcurrió hasta una noche de noviembre, 5 de noviembre donde se sella la escena con un beso en el amanecer caribeño de una playa, la pareja se fue a vivir a Santa Lucia (caribe) y pasaron los meses, vino diciembre, enero, febrero, marzo, abril, la hermosura del amor, mayo, junio, julio, el compromiso del amor, agosto, septiembre, octubre la distancia. El 8 de octubre de 1918 el ejercito ingles, llama al joven John para unirse a las filas de Gran Bretaña y pelear en la primer guerra mundial.
John se va con lágrimas en los ojos, una despedida de esas que duelen, de esas que solo se ven en las películas, despedidas de esas que se despiden de corazón. Y partió John.
Fueron batallas y batallas, sangre por el piso, estallidos, balas, golpes, muertos, fue tanto poderío, fue tanta la fuerza. John en sus noches lo único que pensaba era en su querida y amada Michelle, pero ver situaciones realmente duras y permanecer solo, en un lugar donde tu no le importabas al mundo, donde se tenia que convertir en león, para poder sobrevivir día a día, segundo con segundo. Por suerte… el tiempo pasa volando y no fue tanto el tiempo que tuvo que pelear ya que el 11 de noviembre de 1918 vino el alto al fuego. Y John vuelve a Santa Lucia, con su amada Michelle.
Volver a la realidad no es fácil, especialmente después de vivir, situaciones demasiadas duras y se entiende. John llego a Santa Lucía con una mezcla de sentimientos por suerte se encontró, encontró la ruta correcta para llegar a el mismo, que al fin y al cabo era la persona mas importante, mas que su amada Michelle, pero a veces somos tan caritativos que nos olvidamos de nosotros mismos y pensamos en alguien mas, es ahí que empiezan los daños y el dolor.
14 de Noviembre 1918, John ve a Michelle, John con una alegría gigantesca por tenerla al frente por haber esperado tanto tiempo para verla por decirle todo lo que el había vivido y había cambiado. Por simplemente darle un beso de bienvenida. Michelle lo para con la mano derecha en señal de alto y le explica lo ocurrido. No son buenas noticias, esta villa de dos ya era villa de tres.
Era fácil lo que había ocurrido, despecho, tristeza, confusión mas que nada, confusión por no tener las cosas claras, por ser siempre el centro de atracción y tomar malas decisiones, confusión que nos ataca a todos y no se le puede culpar, lo mas probable que John habría hecho lo mismo o quizás no.
A los pocos meses, se supera esta etapa como pareja, porque realmente lo son, pero sale a relucir otra acción, Michelle decide regresar a Wiltshire porque, su confusión no se ha ido, sigue en su cabeza y tampoco se le puede culpar, es entendible. John rezagado en una isla que era perfecta con ella, ve que las cosas no son tan perfectas, porque ella le daba la luz, necesaria para vivir esos días. Y vuelve la soledad.
De repente Michelle no eran tan segura en ella misma como pensaba o como lucía. Pero dios siempre nos manda Ángeles y John no fue la excepción, la ayudo a buscar la claridad, esa claridad con la que nacemos, pero la perdemos en el transcurso de nuestras vidas, las perdemos porque conocemos gente, que nos hace sentir bien y nos quitan parte de nuestro ser, quizás conocemos a otras personas que apuñalan parte de nosotros y quedan rezagados y moribundos en el camino. Pero que lindo es, curar todas esas partes de nosotros y empezar a caminar, sanos y salvos, con el valor suficiente y la fuerza suficiente para batallar con cualquier monstruo, porque al final, cada uno de nosotros puede, puede hacer la diferencia, puede ayudar al otro y como se que Michelle, ayudo a John en su debido momento.
En fin, en la acción de encontrar o encontrarnos a nosotros mismos, encontramos muchas cosas buenas y a la vez malas, verdades que duelen y verdades que gustan, personas buenas, personas malas, sentimientos buenos y malos, defectos de carácter, virtudes, dones, etc. Encontramos tantas cosas, tantas cosas que corregir, tantas cosas en la que podemos adelantarnos, nos encontramos, nosotros entre la multitud, dejamos de ser cuerpos y nos volvemos energía. Aunque a veces estemos solos, tristes, aburridos, perezosos, es parte de quienes somos y solo nosotros tenemos la respuesta a salir de ese hueco. Por la sabemos y sabemos que es fácil, solo es cuestión de decisión.
Por eso por más solo, porque lo estoy y esto hace que este triste, porque lo estoy el día de hoy, no me desmorono en pedazos porque no hay porque, me tengo a mí y yo mismo me aguanto, aunque siempre es bueno un buen amigo, pero si no hay… echar para adelante. Nosotros tenemos nuestras verdades guardadas y sabemos hasta donde podemos llegar.
Es normal dejar que Soledad nos busque, porque algún día estuvo "Soledad, buscándome a mí" y me encontró.
Saludos,
Jncn
FOTOGRAFIA BY:
www.abdelitoh.com


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